El arte de establecer límites personales

El arte de establecer límites personales

¿Alguna vez has sentido que has dado demasiado hasta el punto en que no puedes dar más?

Muchas veces nos encontramos en ese “tira y afloje” sobre cómo establecer nuestros límites sin ser ofensivos y seguir siendo generosos.

Siempre he amado servir, me siento muy feliz hacer que otras personas vivan una mejor vida en la tierra. Dar porque gozo dando, porque hace que mi vida tenga un propósito más elevado.

Sin embargo, he vivido situaciones en las que realmente después de “dar”, siento que mi energía está siendo drenada. ¡No te sientas culpable! Establecer límites es un acto radical de amor propio. 

Nuestra creencia sobre la generosidad nos puede hacer sentir que si establecemos nuestros límites entonces estamos dejando de ser generosos. Te tengo una buena noticia: establecer límites no tiene nada que ver con dejar de ser generosos. Puedes dar mucho de tí sin exponerte ante situaciones poco armoniosas y sin necesidad de rodearte de personas que drenen tu energía; la generosidad simplemente es dar de lo tuyo sin esperar nada a cambio.  Cuando estás dando y sientes que es demasiado entonces no es adecuado para ti y  no hay generosidad, porque esos actos no pueden hacerte sentir como cumpliendo una obligación, de esa forma no hay plenitud en tu ser, no experimentarás la generosidad en su verdadera esencia..

Establecer límites es nuestra responsabilidad, no es la de otros, y normalmente nos cuesta más hacerlo con las personas más cercanas a nosotros: nuestra familia o nuestros mejores amigos…. Pero verdaderamente debes hacerlo si crees que otras personas están pidiendo más de tu tiempo o te piden realizar acciones que tu no quieres o no deseas de corazón ejecutarlas; puedes entonces establecer límites si es necesario dar esa claridad. 

Cuando comprendemos que los límites los definimos nosotros, no las demás personas, entonces salimos de esa zona de “víctima” que nos incita a tener pensamientos como: “por qué todo me pasa a mi”, “ por qué yo siempre debo hacerlo”….. Si te das cuenta, y vuelves a leer lo que te acabo de decir, eso pasa porque no estableciste límites desde un principio.

Establecer límites saludables te protege. Atreverse a hacerlo es tener el coraje de amarnos, incluso cuando estamos ante el riesgo de decepcionar a otros. No podemos basar nuestro valor en la aprobación de otros, eso pasa con las personas que han tratado de complacer a todos. Solo cuando realmente nos conocemos y nos amamos, podemos decir ¡Suficiente!

🙂 Vanessa