¿Cómo comenzar a meditar?

Escrito por vanessalondono

julio 31, 2020

Antes de contarte cómo comenzar a meditar, quiero que te preguntes lo siguiente: Cuando escuchas la palabra “meditación” ¿Qué viene a tu mente? Te imaginas un monje tibetano sentado en la cima de una montaña? O a un yogui sentado repitiendo la palabra “OM”?

Siento que es importante que te preguntes qué viene a tu mente cuando escuchas esta palabra, porque hay muchas creencias con respecto a la meditación y tus creencias pueden limitarte o impulsarte en tu proceso de aprender a meditar y traer más calma a tu vida. 

Quiero compartirte con mucho amor que la meditación puede significar para muchas personas cosas diferentes y que así como tiene diferentes significados también hay muchos tipos de meditación. En este espacio te voy a contar cómo puedes comenzar y seguramente cuando vayas practicando y vayas incursionando más en ella, encontrarás eventualmente otros tipos de meditación que sean ideales para tu ser. 

Personalmente me gustan las meditaciones de Deepak Chopra con Sonido Primordial en las que se trabaja la repetición mental de un mantra (un mantra es una palabra o frase sagrada);  también me gustan las meditaciones del Doctor Joe Dispenza enfocado a los centros de energía  (chakras) y en la conexión con el campo cuántico; y también amo, las meditaciones enfocadas en la respiración y en el presente; sobre estas últimas les compartiré información porque son las que te recomiendo para comenzar.

6 pasos para comenzar:

  1. Prepara tu espacio sagrado: Aquí te explico en detalle cómo puedes crear un espacio sagrado ideal para meditar. Define un lugar donde no seas interrumpido en tu meditación, puede ser tu cuarto o una área especial de tu casa.. Asegúrate que este sea un espacio limpio y ordenado. Puedes encender una vela y prender un incienso y puedes utilizar el cronómetro para que te suene una alarma.
  2. Define tu intención: Te he contado que la intención gobierna al mundo, ésta tiene un poder gigante. Puedes definir intenciones como: abrirte a la experiencia tal y como es, trabajar la compasión contigo y con los demás, trabajar la aceptación de esos pensamientos y emociones que no son tan agradables para tí, ejercitarte en la conexión  con el amor incondicional contigo y con los demás, cómo fluir con la vida, etc. 
  3. Busca estar cómodo: Puedes sentarte en una silla o en un cojín, siempre con la espalda recta. No te recomiendo que la realices acostado porque te puedes quedar dormido. Ten paciencia contigo, podrías experimentar un poco de inquietud pues tu mente no está acostumbrada a permanecer en quietud y va a querer sacarte de ese  espacio y hacerte sentir incomodidad. Trátate con amor y pídele a tu mente que trabajen juntas.
  4. Sigue tu respiración: En el día a día no ponemos atención a la respiración y se nos olvida que ella es vital porque si dejamos de respirar, morimos. Cierra los ojos y trae entonces tu atención a la respiración, enfócate en las sensaciones que experimentas cuando el aire entra, cuando recorre tu cuerpo, cuando sale, el movimiento de tu abdomen y de tu pecho, en todo lo que vas experimentando…obsérvalo. No trates de controlar tu respiración, simplemente fluye con ella y obsérvala.
  5. Relájate: la relajación la puedes lograr siendo consciente del lugar donde estás o de las tensiones de tu cuerpo. Muchas veces tendemos a tensionar los hombros, la espalda, el cuello, la cara…. Cada vez que exhales, imagina cómo sueltas la tensión de tu cuerpo con la respiración.  
  6. Cuando has terminado la meditación. Ya sea porque te sonó la alarma o sientas que es suficiente. Respira profundo. Haz consciencia de tu espacio y trata de llevar la tranquilidad y el estado de relajación durante el día o para irte a dormir.

Recomendaciones adicionales:

  • Te recomiendo meditar dos veces al día.
  • Puedes comenzar con 5 minutos el primer dia y cada día o cada dos días aumentar de a 2 minutos.
  • Una vez experimentes más habilidad en esta meditación te recomiendo continuar aprendiendo otras meditaciones para continuar profundizando en tu práctica.

Con amor,

Vanessa

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